Pero antes, algunas menciones de honor.
Decepciones del Año
3. Blackfield: Welcome to My DNALa crónica de una decepción anunciada. Era mateáticamente imposible llegar a los niveles de excelencia y clasicismo renovado de sus dos primeros álbumes y, sin ser un mal disco, queda como un pequeño borrón en lo que de momento era un currículum inmejorable.
2. Pendragon: PassionSu anterior álbum, Pure, definió un nuevo sonido más moderno y agresivo para la banda de Nick Barret, así que a nadie le pilla por sorpresa que Passion siga por los mismos derroteros... pero no tan a rajatabla. Passion es una copia empalidecida de su más cercana obra maestra, un constante quiero y no puedo que deja fríos a los que nos ilusionamos con el renacer de Pendragon.
1. Queensrÿche: Dedicated to ChaosVenga chicos, ¿en serio? No podéis hacer algo tan flojo inintencionadamente. Aquí ha habido mala leche... mucha. Dejaros de niñatadas y volved a lo orígines. No soy el único que os lo pide.
Reediciones del Año
3. Rush: Moving PicturesEl mejor disco de Rush remezclado con la mayor calidad posible. Escuchar YYZ en su versión DVD-A provoca multi-orgasmos auditivos con excesiva frecuencia.
2. King Crimson: DisciplineQuizá de todos los discos remezclados de este gran proyecto de relanzamiento encabezado por Steven Wilson (no hay proyecto en que no tenga algo que ver) y el propio Fripp, Discipline era el que necesitaba menos revisión, ya que el sonido original era de una gran calidad. Pero la nitidez y frescura obtenida en esta nueva versión es impagable. Una joya pasada por la mejor pulidora del mercado.
1: Jethro Tull: AqualungSi Discipline no necesitaba mucho mimo, Aqualung necesitaba demasiado. La mediocre primera mezcla ha sido un lastre que siempre ha arrastrado esta innegable obra maestra, pero gracias a las expertas manos de Steven Wilson (¿empezáis a ver el patrón?), Aqualung suena 40 años después con más furia que nunca. Si además le añades un buen puñado de contenido exclusivo (Pink Floyd, toma nota) y una presentación bella y añeja a partes iguales, tenemos ante nosotros la mejor reedición del año. Espero que Thick as a Brick reciba el mismo trato.
